El infierno del artista


En Buenos Aires, como invitado especial del Puma Urban Art, charló con Cultra sobre la dificultad de satisfacer sus propias exigencias. 

Txt. Lucía Levy - @misslululevy
“Seguramente recorra la ciudad para pintar alguna pared. Lo hice en México y en Brasil, y también quiero dejar mi marca acá”, dice Tristan Eaton, el artista norteamericano que fue el invitado estrella de la última edición del Puma Urban Art en el Centro Cultural Recoleta. A los 18 años creó su primer juguete para Fisher Price, y desde entonces es considerado como un artista innovador en el mundo del diseño de juguetes. Además de su trabajo personal – que forma parte de la muestra permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) -, Eaton es parte de Trustocorp, un colectivo artístico cuyo objetivo es señalar satíricamente la hipocresía de la raza humana. 

Esta fue su primera visita a la Argentina y durante la charla que tuvo con Cultra habló sobre sus diferentes personalidades artísticas, lo cruel que puede ser la autoexigencia y reconoció que la búsqueda de belleza y la ilegalidad del graffiti son los motivos por los cuáles ama su trabajo: “A mis 35 años aún hago cosas ilegales, siempre lo hice y me encanta. Se siente demasiado bien”. 

¿Estás de acuerdo con la idea de que un artista es alguien que siempre necesita hablar de lo que siente?
En un aspecto muy personal, creo que mi parte artística se hace evidente cuando tengo algo dentro que pide a gritos salir. La única manera que conozco de satisfacer ese sentimiento es haciendo imágenes o pintando. No siempre tengo algo que decir, a veces es sólo cómo me siento, y el arte es la manera de expresarlo. Trabajo con diferentes apodos, y estas diferentes personalidades me permiten explorar otros mundos.

¿Cuál de estas personalidades te gusta más?
No tengo preferencia por ninguna, pero a veces me siento celoso de alguna de ellas. Por ejemplo, si una galería o revista me pide un trabajo de Trustocorp me pregunto por qué les gusta más ese costado mío y no el personal. A veces me llaman y ni saben que también trabajo en Trustocorp. Ese trabajo tiene más que ver con la sátira política y cosas que necesito sacar de mi pecho relacionadas a cómo veo el mundo. Mi trabajo personal es mucho más introspectivo y tiene que ver con la búsqueda de la belleza, hay mucho más dibujo y pintura. 

"No quiero que mi personalidad se inmiscuya en lo que los demás ven, no quiero que vean mi personalidad en mis obras y que piensen distinto de mis trabajos."

¿Entonces la belleza es lo que más te inspira? 
No, creo que es más un objetivo que una fuente de inspiración. Con mi trabajo personal intento alcanzarla, llegar a la belleza. Igual, nunca estoy satisfecho con mis obras. Cuando las veo siento que estoy en un camino que me lleva a algún lado, es un proceso más que algo terminado. Soy muy obsesivo con mi trabajo, siento que es algo necesario. Por ejemplo, recién estaba dando una vuelta (en el Centro Cultural Recoleta) y la verdad es que me gustaría que los posters estuvieran enmarcados y no simplemente colgados como lo están. Trabajamos tan duro, deberían ver los pósters originales, están hechos en madera y los colores fueron impresos uno por uno. Es un trabajo de la puta madre. 

"Lo único que quiero lograr es superarme día a día, y mis estándares son extremadamente altos."

Tus sentimientos están muy expuestos en tu trabajo más personal, es casi como estar desnudo, ¿cómo se siente eso?

Mi trabajo en Trustocorp ha sido anónimo por mucho tiempo, así que es un alivio entrar en una galería de arte y que nadie sepa que ese es mi trabajo. Eso sería lo opuesto a lo que me pasa con mis obras personales porque no estoy tan en bolas, y me alivia porque se cómo se siente lo otro. Cuando mis obras más personales se exponen, todo mi esfuerzo está puesto ahí y es una muestra de mi talento, pero para algunas personas quizá no sea suficiente. Por eso a veces es intimidante y por eso prefiero el trabajo anónimo. No quiero que mi personalidad se inmiscuya en lo que los demás ven, no quiero que vean mi personalidad en mis obras y que piensen distinto de mis trabajos. 

¿Qué pasa cuando ves tu trabajo terminado?
Hay veces que me siento separado de él, como alienado. Incluso me pasa que me siento intimidado, me da miedo no poder hacerlo tan bien la próxima vez. También sucede que me sorprendo a mí mismo cuando me doy cuenta de que para hacer un trabajo pasé de una fase a otra, y me da temor no poder hacerlo nuevamente. 

¿Cómo te llevás con las críticas y con las opiniones ajenas?
La presión para ser mejor viene de mí. Desde que tengo 18 años pinto donde se me canta y nunca me interesaron las críticas ni lo que dijeran los demás. Creo que esto pasa porque lo único que quie-ro lograr es superarme día a día, y mis estándares son extremadamente altos. Escucho las críticas pero trato de que no me condicionen. Todos mis amigos siempre me dicen que no tengo que ir tan lejos, que no necesito hacer ese 20 por ciento extra, pero lo hago y me mato por alcanzar mi propia meta. Hay veces que es un infierno. 

tristaneaton.net/

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